domingo, 12 de abril de 2009

Reflexión sobre la inmigración en España



Hoy voy a tratar un tema del cual me gustaría haber profundizado anteriormente, y visto que esta semana no hemos tenido clase y no tengo tema del que hablar, voy a adjuntar este artículo de reflexión.
El tema va a ser entorno a la Inmigración, concretamente la inmigración Española. Todos deberíamos saber que, España siempre ha sido fuente de expulsión y atracción de masas de población. Ya no sólo hago referencia a inmigración exterior como la actual, sino a la inmigración interior. Tras grandes épocas de guerras y rebeliones, sobretodo, ha habido movimientos de población del sur al norte de España.

Partiendo de la época de los 50, España contrastaba notablemente con los países altamente industrializados, lo cual las migraciones fueron un componente que formó parte de estos tiempos. Las mejoras de comunicación y transportes, hacían posibles los movimientos de gente a otros países de nuestra Europa, totalmente con fines económicos.
En esa década de los 50 se produjo un espectacular trasvase de trabajadores del campo a las ciudades con sus familias. Más de dos millones se trasladaron a las ciudades para asentarse en ellas no siempre en condiciones mínimamente dignas. Aquellas migraciones internas, espontáneas y caóticas, sembraron las afueras de muchas ciudades de chabolas, viviendas hacinadas, subarriendos y paro. Fue una época dura y triste que hizo que sintieran la necesidad de encontrar mejores condiciones de vida en la emigración hacia Europa. Este movimiento migratorio expulsó y aposentó a casi millón y medio de inmigrantes a países Europeos como Alemania, Francia, Suiza, Reino Unido y Holanda. Familias que parten desde Jaén

El país abandonado por estas personas se encontraba en un ritmo de crecimiento económico muy bajo debido a que la fuente de recursos principal era la agrícola y la industrialización se producía de manera muy lenta a causa de la escasez de capital financiero y también por las insuficientes infraestructuras como carreteras, ferrocarriles y comunicaciones.

Como ejemplo voy a poner a mi abuelo. Mi abuelo, el cual no llegué a conocer, fue pescador toda su vida. Marchaba en grandes tripulaciones y volvía al cabo de un mes con el fin de alimentar a mi abuela, mi madre y mis otros cinco tíos. Mi abuelo siempre se supo sacar las castañas del fuego y cuando no hubo trabajo en la mar cogió un tren dirección Francia y allí estuvo durante muchos meses. Alejado de su familia y sólo, buscó trabajo en una empresa de pieles, la cual le daba el suficiente dinero para ir enviándolo a Granada, dónde estaba su familia. Allí hizo buenas amistades, la mayoría también españoles. Gracias a que mi abuelo fue a buscar trabajo al extranjero, mi abuela pudo hacer frente a los pagos de la casa y de la escuela de mi madre y mis tíos hasta los doce años. Poco después mi abuelo volvió y retomaron camino hacia Barcelona. Fueron poco a poco, de dos en dos. Primero marchó mi tía la mayor, después mi madre y el pequeño, y después mi abuela y los demás. Barcelona fue fuente de trabajo para todos los de la familia, incluidos los más pequeños. Lograron comprar un piso y salir adelante. Una vez más, si mis abuelos no hubieran tomado la iniciativa de marchar, ¿dónde estaría yo hoy?

Hombres en edad de trabajar esperando el tren que les llevará a un futuro mejor


Anterior a esta época de migraciones, tras y durante la Guerra Civil Española (1936-1939), muchas personas cruzaron los Pirineos a pie para llegar a Francia, y otros muchos se refugiaron en campos de concentración. Francia, sobre todo al sur, fue gran receptora de población española que huía de la masacre que aterrorizaba su país. España pasaba por una época totalmente conflictiva, de hambre y muertes, de gran desespero y descontrol, lo cual hizo que mucha gente hiciera frente a las grandes montañas pirenaicas. Otros cruzaron el Atlántico hacia América, es por eso que hoy día tenemos tantos descendientes españoles por aquellas tierras.

Hacia los 80 la población extranjera en España ascendía a 182.000 personas, cifra que en 1990 había superado las 400.000. A ese número habría que sumar los ilegales que podrían superar los 200.000, aunque es difícil fijar una estimación.

Un grupo de trabajadores espera la llegada del tren especial que les conducirá a Francia para la vendimia (1984)

Bien, este es nuestro pasado migratorio, ¿y nuestro presente?

Actualmente no somos nosotros los que marchamos por causas como las anteriores, nuestro nivel de vida es mucho más alto, lo cual nuestros viajes no son más que meras vacaciones o viajes de negocios. No obstante, la cantidad de gente que España expulsó en su día, la recoge hoy de otros países, de países pobres.

Las migraciones de hace 30 o 40 años eran hacia otros países europeos y hacia otros continentes como América, pero hoy día, son de esos países de la América del sur y central que recibimos masas de población. No obstante, por nuestra situación geográfica, los africanos acuden a España en busca de una vida mejor ya que en sus respectivos países viven en condiciones precarias. Países africanos de la costa africana desplegan cada día embarcaciones en pateras, con cientos de personas, mujeres y niños, que cruzan el Atlántico hasta llegar a las Islas Canarias o bien cruzan el Estrecho de Gibraltar hasta llegar a Andalucía.

Todas estas personas vienen a España en busca de una vida mejor porque saben que aquí el nivel de vida es mucho mejor que el de su país de origen, y cuyo objetivo es seguir alimentando a su familia. En África hay una fuerte pobreza y unos índices de población muy elevados. Hay muchos hombres en edad fértil que no se lo piensan dos veces para llegar hasta nuestro país. Hoy día es normal encontrarte por la calle a una familia de color o bien encontrarse que en una clase de primaria, cinco de cada veinte alumnos son de color. Vienen aquí en busca de nuevas expectativas y aprovechan nuestros servicios para coger formación, para integrarse y eso enriquece el país, nos muestran sus culturas y nos volvemos multiculturales.


En el video que he adjuntado se muestra ese pequeño rechazo de la gente española en cuanto a estas personas sin darse cuenta que, por ejemplo un señor de los que hablan, con acento andaluz, en su día también fue inmigrante. Hay multitudes de opiniones pero hay un porcentaje muy elevado de gente que solamente ve lo malo de recibir inmigrantes. Los inmigrantes son gente que a la larga se acaban adaptando a nuestro país, que trabajan normalmente en trabajos y condiciones que nosotros los españoles no estamos dispuestos a aceptar y enriquecen nuestra cultura complementándola con la nuestra.

En las universidades hay mucha gente de otros países, de Bolívia, Ecuador, Colombia, Méjico, China, Japón, Francia, Tánger, Marruecos, etc. Según algunos españoles, ¿no tienen derecho a formar parte de nuestra sociedad y tener un trabajo y unos estudios al igual que nosotros? Desde mi punto de vista yo les digo a estas personas que abran un poco los ojos y la mente, porque a corto plazo puede ser lo vean todo muy negro, pero a largo plazo seremos un país altamente poblado, con unos índices de formación elevados y una buena economía. Hemos de dejar paso a todas estas personas porque en definitiva, todos necesitamos un lugar y una oportunidad en este mundo tan injusto.

TODOS SOMOS IGUALES

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